En Fernando de Castilla la excelencia no es solo una meta, sino una tradición.

Las holandas de alquitaras seleccionadas reposan primero por añadas, para después envejecer bajo el sistema de criaderas y soleras, en botas envinadas con oloroso y amontillado. Un proceso lento, exigente y lleno de matices. Con una media de 15 años de envejecimiento, cinco veces más que los 3 años mínimos exigidos por la Denominación, Fernando de Castilla da forma a un destilado de gran nobleza.

A la vista luce un tono caoba dorado, signo de su larga evolución. En nariz sobresalen los recuerdos de roble fino, tostados y frutos secos, en una expresión compleja y elegante. En boca es suave, seco, equilibrado y redondo. Con un extraordinario retrogusto final que invita al silencio y la contemplación.

Zona de elaboración: Jerez de la Frontera
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BODEGA