La historia de Don Fulano se remonta 140 años atrás en el pueblo de Atotonilco, en los Altos de Jalisco, cuando la familia Fonseca decidió cultivar agave para abastecer a los tequileros de la región. No fue hasta los años 80, inmersos en la escasez de agave, que decidieron arriesgarse y comprar la destilería La Tequileña con una hermosa y longeva historia de más de cien años.
Don Fulano nace del deseo de recuperar un producto artesanal, con todas las complejidades de un tequila natural y auténtico y representa el máximo exponente de la destilación en Jalisco, con un tequila clásico, tradicional del más alto nivel.