| Los orígenes de la Ginebra se encuentran en la tradición europea medieval de infusionar bayas y frutos con alcohol para obtener un ungüento o bebida medicinal. |
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La baya del enebro posee un fruto raro, que tarda tres años en madurar completamente y al que desde la cultura griega, se ha considerado antiséptico, antigotoso, diurético, digestivo y mejorador de la circulación.
En plena guerra religiosa del siglo XVII, el alemán Franciscus Sylvius, crea en los Países Bajos, una medicina dulzona basada en alcohol de cereal macerado con bayas de enebro, a la que llama Jenever (del latín Iuniperus). Pronto se populariza como "jen" o "gin" entre la tropa británica destinada en Holanda.
Con la llegada de Guillermo de Orange al trono británico, este alcohol aromático y digestivo, se presenta como una alternativa al brandy de vino, de origen católico y a principios del siglo XVIII, Inglaterra decide subir los impuestos de los alcoholes importados y dar libre licencia a los productores de Gin locales. En apenas 20 años la Ginebra se convierte en la bebida nacional de la Inglaterra protestante. Con la llegada en 1831 de la columna de destilación, se mejora la calidad del alcohol base y se elimina la adición de azúcar. Nace la Ginebra seca o "dry" con cítricos, que se convierte en la típica Ginebra Británica.
En la actualidad la mayoría de Ginebras se hacen a partir de destilados de cereales. Una vez conseguido este aguardiente por destilación continua en columna, se vuelve a destilar en presencia de los aromatizantes (sea mezclados con el liquido, o con los vapores de la destilación), para que al condensarse contengan los aromas característicos de cada Ginebra.
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