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SUGERENCIAS PARA EL
EMPLEO DEL VINAGRE BALSÁMICO
TRADICIONAL DE MODENA. El Vinagre
balsámico tradicional de Módena es tenaz e "individualista"
por vocación y selección precisa. La mejor forma
de conocerlo es probarlo con la punta de una cuchara para
percibir cada vez la armonía y la plenitud de su sabor
junto con el componente fuerte que lo identifica. Después
de esta constatación se escoge como usarlo, por ejemplo,
en una escalope o en una ensalada fresca. Existen, en todas
formas. "normas" dictadas y aconsejadas por la experiencia
de mas de cien años de empleo que define el "balsámico"
como uno entre los últimos ingredientes nombrados en
la secuencia prevista para la preparación gastronómica
(obviamente exceptuando el condimento de la verdura cruda).
A tal propósito recordamos la secuencia óptima
de los ingredientes necesarios para condimentar: sal, vinagre
balsámico y aceite. A causa de la exclusividad de este
Vinagre prevale la tendencia a un utilizo a veces excesivamente
escaso. No se debe olvidar que la cantidad necesaria se calcula
en forma aproximada empleando como unidad de medida una cucharada
(escasa) por persona. En casos especiales, la sensibilidad
y la experiencia personal del cocinero con el condimento,
determinará la cantidad más adecuada. En los
alimentos cocinados el `` balsámico" debe añadirse
solo pocos instantes antes de quitar la comida del hornillo
en forma tal que exista el tiempo necesario para transmitir
el sabor a la comida evitando que evapore su extraordinario
aroma y su inconfundible "bouquet". En el caso de
segundos platos calientes servidos directamente en el plato
aconsejamos añadir el "balsámico"
poco antes de servir, distribuyendo el néctar en forma
uniforme.
El Vinagre balsámico, en su continua evolución,
presenta diferentes etapas de “maduración”
y "envejecimiento" con consiguientes características
diferentes.
Cuando su ancianidad supera el cuarto de siglo pueden apreciarse
en forma manifiesta y evidente sus características:
su consistencia almibarada, su sabor agridulce bien equilibrado
y sus aterciopelados matices en perfecta armonía con
las especiales e inimitables características olfativas
propias del producto, tal y como ha sido definido por los
Maestros del Paladar.
Este producto es un verdadero milagro
de la naturaleza que debe emplearse con extrema atención.
Casi con devoción, se puede saborear y apreciar al
final de la comida, solo. El "balsámico tradicional"
debe conservarse en recipientes de vidrio. Conservado dentro
de una botella no requiere especiales precauciones, es suficiente
cerrarla con atención - no es necesario que el cierre
sea hermético - colocarla lejos de sustancias que emanan
perfumes especiales o fuertes olores que puedan contaminarlo.
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