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Las 214 hectáreas de los viñedos Louis Roederer están bien repartidas en las tres principales zonas de producción de Champagne, Montagne de Reims, Vallée de la Marne y Côte des Blancs.
Las cepas están plantadas en estas tres zonas y en los mejores Crus, no existe prácticamente ningún Grand Cru de Champagne en donde no esté presente Louis Roederer.
Su producción cubre, alrededor del 70% de las necesidades de uvas de la Maison. Por ello, se puede afirmar que Louis Roederer es un “champagne de la propiedad”.
Por la situación privilegiada de sus viñedos y gracias a la política selectiva de sus adquisiciones complementarias, Louis Roederer se beneficia de la más completa variedad de vinos de coupage. Dispone así, de los mejores caldos para la composición de sus cuvées, especialmente para la más prestigiosa, la Cuvée Cristal.
Una empresa familiar asegura la calidad de la producción. A diferencia de la mayoría de los champagnes, Louis Roederer es una empresa puramente familiar, dirigida por verdaderos conocedores del vino.
Esta independencia favorece el objetivo de la Maison Louis Roederer: velar por la continuidad de la alta calidad de su producción, antes que seguir los dictados actuales de la rentabilidad financiera a corto plazo. Por este motivo, los stocks disponibles representan de 4 a 5 años de venta, cifra ampliamente superior a la media de las otras casas de Champagne.
Los factores
La tierra, la vendimia y el prensado I
Louis Roederer posee uno de los más bellos viñedos de Champagne. Sus 200 hectáreas cubren la mayor parte de sus necesidades de uvas.
La fermentación y los vinos de reserva II
La primera fermentación comienza en las cavas de Louis Roederer de Reims, al siguiente día de la vendimia y dura varias semanas; de esta forma se obtiene un vino tranquilo.
La "Cuvée", el nacimiento de las burbujas III
Para la elaboración de la "Cuvée" se armonizan veinte, treinta y, algunas veces, 40 "crus" diferentes; se obtiene así un vino perfectamente equilibrado. Se trata de una operación de extraordinaria importancia, cuyo secreto sólo conocen los enólogos de Louis Roederer.
El removido, el degüelle y el reposo IV
La segunda fermentación provoca la formación de un poso que se adhiere a las paredes de las botellas, y que es necesario eliminar.
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