| Según
la tradición, la finca del Château AUSONE, se sitúa
en el mismo emplazamiento de la magnifica villa y los grandes
jardines que el poeta del siglo IV poseía en LUCANIAE
(región de Saint-Émilion), de nombre AUSONE.
AUSONE, poeta cónsul romano (310-394
d.C.) fue preceptor del emperador GRACIANO y también
viticultor; su vino se ofrecía en la mesa de los CESARS.
El termino « Château »
no empieza a utilizarse hasta después de la clasificación
de los vinos del Médoc y Sauternes, es decir a finales
del siglo XIX, AUSONE es una excepción. Es el único
« Château » de Saint-Émilion anterior
al segundo imperio.
El envejecimiento
en barrica se efectúa en unas cavas espléndidas,
cuyo origen es de finales del siglo XVI, cuando el consejo
de Saint-Émilion decidió restaurar los muros
de la ciudad, extrayendo las piedras de la roca encima
de la cual estaba el cementerio de la Magdelaine.
Los vinos del Château AUSONE, que
algunos lo llaman todavía “los vinos del poeta”,
consiguen, después de largos años de envejecimiento
una diferencia importante sobre todos los viñedos vecinos.
LES VINS DE BORDEAUX, 1995
p.749, R.Parker
El visitante que visita la zona Bordolesa
por primera vez y únicamente puede visitar un solo
Château y un único viñedo, es la pequeña
propiedad de Ausone colgada sobre la pendiente de la colina,
bajo los muros medievales de Saint-Émilion, la que
debería escoger.
En efecto, esta propiedad esta situada
excepcionalmente y se distingue por su viñedo, de pequeño
tamaño, cubierto de viejas cepas y por grandes bodegas,
realizadas dentro de la piedra calcárea.
Los propietarios Mme Dubois-Challon y
la familia Vauthier, demuestran que sus antepasados se establecieron
en el Château Ausone desde el final del siglo XVIII.
Sin embargo y a pesar de su pasado prestigioso y de su situación
ideal para producir grandes burdeos, Ausone que significaba
solamente vinos débiles y mediocres durante los años
60 y 70. Las cosas afortunadamente cambiaron en 1976, cuando
los propietarios contrataron a un nuevo responsable en la
persona de Pascal Delbeck. Puesto que antes y después
de los años 40, sus vinos eran a menudo acorchados,
ligeros y débilmente tánicos, Delbeck con un
remarcable 1976, uno de los mejores burdeos de esta cosecha.
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