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Si, para encabezar la
lista, hubiera que destacar un municipio productor de Burdeos,
no habría discusión: sería Pauillac,
y la razón de esta decisión la constituirían
los Château Lafite, Latour y Mouton Rothschild, tres
de los cinco primeros del Médoc y Graves. Muchos amantes
del tinto dirán que los vinos de Pauillac poseen la
quinta esencia aromática que buscan en los Burdeos
y que consiste en una combinación de fruta fresca,
roble, sequedad sutilmente combinada con sustancia y una sugerencia
de dulzura y, sobre todo, de vigor. Incluso los tintos menos
importantes se aproximan a este ideal.
En Pauillac las croupes de grava
del Médoc se aproximan más que nunca a la categoría
de colinas. La zona más alta, que cuenta en su cima
con los Châteaux Mounton-Rothschild y Pontet-Canet,
alcanza una altura de 30 metros sobre el nivel del mar, lo
que no deja de ser impresionante en una zona costera en la
que cualquier elevación del terreno constituye una
atalaya.
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