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Gaja: vinos con más fama
que sus denominaciones FERNANDO
POINT
Angelo Gaja, el más prestigioso
bodeguero italiano, saca sus más famosos vinos de las
denominaciones de origen Barbaresco y Barolo: todo un aldabonazo
para el concepto, importado de Francia, de las estrictas 'appellations
contrôlées'.
Los italianos llevan 20 años sacando
los colores a los sistemas europeos de denominaciones de origen,
calcados del que se desarrolló en Francia a partir
de los años 30. Y no hablamos de los vinos indignos,
de los chianti de ínfima calidad que se venden, eso
sí, por dos duros; hablamos de esos grandes vinos que
se crearon fuera de las DO porque éstas no permitían
hacer todo lo que el viticultor y el enólogo deseaban
hacer para alcanzar la mayor calidad posible: tipos de cultivo,
variedades de uva, clases de barricas, tiempo de crianza.
Así nacieron en Toscana los supertos-canos, el primero
de los cuales fue el Tignanello, y luego Sassicaia, Solaia,
Or-nellaia, Le Pergole Torte. Maravillosos vinos de mesa
sin denominación. Ahora el establishment se ha rendido
y se les están haciendo denominaciones ad hoc para
cada uno, como la de Bolgheri Sassicaia, que permite el uso
del cabernet sauvignon. Así que parecía que
todos, tras vencer al sistema de DO, iban a regresar pacíficamente
a él.
Pues no. Lo de ahora es más fuerte aún. Ha saltado
a la palestra Angelo Gaja (pronúnciese Gaia), que en
Pia-monte es una figura revolucionaria, algo así como
Alejandro Fernández en Ribera del Duero, y ha anunciado
que sus cinco vinos de pago, los más caros y prestigiosos,
los míticos, se iban a salir de sus prestigiosísimas
denominaciones: se irán de la DOCG Barbaresco el Sorì
Tildin, el Sorì San Lorenzo y el Costa Russi y de la
DOCG, Barolo el Sperrs y el nuevo Conteisa. Se pasan a la
denominación regional genérica Langhe, de inexistente
prestigio.
¿Por qué? Gaja dice que
sólo es para que el público se fije de nuevo
en el que considera como el primer vino de su bodega, el Barbaresco
no procedente de un solo pago, y que se vende con el nombre
de su dueño y el de su denominación. mucho
más barato que los famosos Sorì. Asegura que
no va a aprovecharse para agregar cabernet sauvignon ni para
aumentar el rendi-miento de sus viñas. Puede ser sólo
lo que parece: un brillante golpe de mar-keting para dar más
glamour a su patito feo, el Barbaresco sin apodo. Pero también
sirve para resaltar algo que Gaja sabe, como sabemos todos:
las grandes fincas, las cuvées históricas son
por sí solas mucho más que las denominaciones
que hoy día las amparan: Vega Sicilia es más
que Ribera del Duero, Château Latour es más que
Pauillac. Así que les da igual.
¿Solución? Probablemente,
la única es (como en el caso del Sassicaia. o de
los grandes vinos de Borgoña, como la Romanée-Conti)
dar una denominación de origen específica, diferente,
a cada finca famosa. Si no, otros seguirán los pasos
de Gaja.
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Fecha de publicación: 21.05.2000
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