| Al sur
de la Toscana hay una región árida con un suelo
de arcilla mas propicio para el cultivo de cereales que la viña.
El horizonte es abierto, existiendo algunas colinas suaves.
Después de Buonconvento nos aparece una colina, la arcilla
desaparece y deja paso al galestro – arcilla esquistosa
–, es Montalcino. |
|
Montalcino,
elevado sobre una colina, rodeada por un mar de arcilla y protegida
por un muro de valles que la convierten en la zona más
árida de la Toscana con apenas 500 mm de lluvia al año.
Aunque hace ya muchos siglos que se cultivan viñas, Montalcino
no se situó en el mapa hasta los años sesenta,
en el que llegaron rumores sobre un vino de una increíble
longevidad. Era el legendario 1891 de Biondi-Santi, tal vez
el vino tinto más longevo. Las uvas maduran muy pronto
y es necesario un largo período en barrica a fin de moderar
sus taninos. Montalcino tampoco es una zona del todo uniforme,
en la zona norte el suelo tiene más galestro que arcilla,
que junto a la altitud, nos da vinos con mayor acidez y un fruto
más acerado y delgado que los del sur.
En el sur está la Pieve di Santa Restituta, con un estilo
diferente al del norte pues el suelo contiene más arcilla
que piedra caliza y una temperatura más elevada. Nos
dan unos vinos menos ácidos, más carnosos, plenos
y ricos. También son más asequibles cuando son
jóvenes, aunque no pierden sus cualidades para el envejecimiento.
Una “Pieve” es una iglesia parroquial, y es la iglesia
parroquial de Santa Restituta la que se encuentra en la finca,
dándole a ésta el nombre. La iglesia que se levanta
hoy día en la finca, data del siglo IV, fue restaurada
en estilo románico en el siglo XII. Este siglo XII es
el que proporciona asimismo el primer documento escrito sobre
el vino producido en la finca. El vino tinto de esta finca aparecía
relacionado entre otras ofrendas presentadas al obispo de Arezzo,
la diócesis a la que pertenece, en el año 1132.
En 1972 Roberto Bellini y su esposa Franca visitaron la finca
y quedaron cautivados por su encanto. Adquirieron la finca y
las propiedades anexas, se trasladaron allí, desarrollaron
y cultivaron cuidadosamente los viñedos.
Roberto Bellini se dio cuenta del potencial de esta tierra y
entendió que era capaz de producir Brunellos de calidad
excepcional. En 1994 Roberto Bellini formó una sociedad
con Angelo Gaja. La finca se redenominó Pieve di Santa
Restituta para subrayar sus raíces locales y el papel
que había desempeñado la propiedad en la historia
local. Roberto Bellini es responsable de supervisar el cultivo
de la vid y la vinificación, mientras que Angelo Gaja,
a través de su empresa Gaja Distribuzione, lo es de la
distribución en todo el mundo.
|