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Geográficamente la región
de Tokaj está situada en el límite norte de
la zona donde las vides pueden vivir. Tokaj está al
este de Budapest, prácticamente en la frontera con
Ucrania. Es el inicio de la zona montañosa lindante
con Eslovaquia, donde está la inmensa llanura del Danubio
y los viñedos de Tokaj, que se encuentran en una zona
de marisma, que mantiene la humedad y que facilita la podredumbre
noble “botrytis cinerea”.
Como en Sauternes la vendimia en
esta zona se efectúa en diferentes pasadas, pero en
vez de seleccionar grano a grano se hace la selección
por racimos, lo más tarde posible, prácticamente
al inicio del invierno, antes de las primeras heladas. Entonces
se procede a la separación manual de las uvas botritizadas
separándolas en unos recipientes llamados Puttonyos.
Los Puttonyos son la cantidad en cestas por barrica de 136
litros de vino.
Las uvas normales se vinifican,
posteriormente durante la fermentación se añaden
las uvas “pasas” y el vino obtenido es el Tokaji.
La propiedad de Disznókó “La roca del
Jabalí” debe su nombre a una roca situada al
pie de un pequeño templete que domina la propiedad,
y que se parece, según dicen los habitantes de la zona,
a un jabalí. La propiedad fue clasificada como “Premier
Cru” en 1734 por un Real Decreto y se extiende sobre
unas 130 Ha.
Magníficamente situada sobre
una pendiente la más al sur de la “V” que
forma la colina de TOKAJ. Esta exposición ideal al
sur y al abrigo de los vientos dominantes ha permitido siempre
una madurez excepcional de las uvas en el viñedo de
Disznókó. El viñedo fue propiedad de
la familia Rákóczi en el siglo XVII y el Baron
Waldbott en el siglo XIX hizo construir la “casa amarilla
del río” como zona de vinificación siendo
hoy uno de los restaurantes más considerados de la
zona.
Desde 1992, Disznókó
renueva la vieja tradición de los grandes vinos de
Tokaj, bajo el impulso de AXA Millésimes y el equipo
de Christian Seely. Una nueva bodega y unos almacenes espectaculares
así como los subterráneos se han realizado,
adaptando las técnicas enológicas más
modernas con las costumbres ancestrales locales.
La calidad de los vinos está
garantizada por un estricto control del desarrollo de las
uvas, con una vendimia manual y la supervisión del
proceso de vinificación hasta el embotellado. Gracias
a un cuidadoso trabajo de los responsables de la bodega, los
vinos Disznókó son hoy verdaderos embajadores
del renacimiento de Tokaj.
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