Disznókó

La propiedad de Disznókó “La roca del Jabalí” debe su nombre a una roca situada al pie de un pequeño templete que domina la propiedad, y que se parece, según dicen los habitantes de la zona, a un jabalí. La propiedad fue clasificada como “Premier Cru” en 1734 por un Real Decreto y se extiende sobre unas 130 Ha.

Está magníficamente situada sobre una pendiente la más al sur de la “V” que forma la colina de Tokaj. Esta exposición ideal al sur y al abrigo de los vientos dominantes ha permitido siempre una madurez excepcional de las uvas en el viñedo de Disznókó. El viñedo fue propiedad de la familia Rákóczi en el siglo XVII y el Baron Waldbott en el siglo XIX hizo construir la “casa amarilla del río” como zona de vinificación siendo hoy uno de los restaurantes más considerados de la zona.
Desde 1992, Disznókó renueva la vieja tradición de los grandes vinos de Tokaj, bajo el impulso de AXA Millésimes y el equipo de Christian Seely. Se construyeron unas espectaculares nuevas instalaciones, incluyendo una bodega tallada en la roca sólida por debajo de la finca y equipada con barricas de roble. Todo ello combinando las técnicas enológicas más modernas con las costumbres ancestrales locales.

La calidad de los vinos está garantizada por un estricto control del desarrollo de las uvas, con una vendimia manual y la supervisión del proceso de vinificación hasta el embotellado. Gracias a un cuidadoso trabajo de los responsables de la bodega, los vinos Disznókó son hoy verdaderos embajadores del renacimiento de Tokaj.

Qué hace de Disznókó unos vinos tan especiales entre otros vinos de Tokaj?

1. Nuestra visión
"Las uvas nos guían en nuestra búsqueda de la expresión pura y equilibrada de su calidad y de nuestro valioso terroir." László Mészáros, Director de Disznókő
La búsqueda de vinos Aszú frescos y puros ha hecho de Disznókő un pionero en el sentido más auténtico. Hoy en día, Disznókő es reconocido por estar en la vanguardia del renacimiento de los grandes vinos Tokaji.

2. Un terroir excepcional
El viñedo Disznókő es una de las bodegas más prestigiosas de vinos Aszú. Es una de las pocas propiedades en la región vinícola de Tokaj con una única sección de tierra, y una de las pocas bodegas de Tokaj construidas en su propia viña. Todas las uvas para cada vino Disznókő provienen del propio viñedo.
Como consecuencia, tenemos un conocimiento profundo de cada parcela, y un alto nivel de capacidad de respuesta (protección de cultivos, cosecha).

3. Una cosecha altamente selectiva
Disznókő sólo recoge las uvas aszú en el momento óptimo, recorriendo todo el viñedo entre dos y cuatro veces - una práctica inusual en la región. Cada lote (caja) de uvas aszú es controlado personalmente por los enólogos de la bodega.

4. Una vinificación hecha a medida
- Parcela por parcela: Las uvas aszú de cada parcela se almacenan por separado.
- Personalizada de acuerdo con la naturaleza de las uvas aszú: elección de lotes de uvas aszú, elección del vino base o mosto base – y la duración de la maceración de éste.
- Una fermentación activa para asegurar un contenido de alcohol superior (12-13%) que la mayoría de los vinos Tokaji Aszú con la misma cantidad de azúcar de partida. De este modo se consigue un mejor equilibrio.

A diferencia de lo que ha sucedido en la historia de del vino en otros lugares del mundo, los grandes descubrimientos de la vitivinicultura húngara sucedieron gracias a estudio y dedicación, y no a causa de accidentes o casualidades.
El Tokaji se elabora desde mediados del siglo XVII. Szepsi, el capellán de la real familia Rákóczi, desarrolló paso a paso, el estilo del Tokaji aszú basándose en uvas crecidas en el legendario viñedo llamado Oremus, hasta finalmente llegar en 1650 a lo que hoy conocemos como la perfección.
La fama que adquirió el Tokaji fue gracias a la Zarina rusa Caterina II, que adoraba este vino y gran parte del cultivo era reservado exclusivamente para ella. El hecho de haber llegado a la corte rusa, le abrió las puertas de otras cortes reales de Europa, el rey de Francia Luis XIV lo calificó como "el vino de los reyes y el rey de los vinos".
En 1804 se determinaron tres grandes cultivos, seguidos por los cultivos de primera, de segunda, de tercera y sin clasificar. De los tres grandes cultivos clasificados, uno queda en Tokaj y dos en Tarcal, los cuales eran propiedad imperial y no para el comercio.
Tras la caída del muro de Berlín, el gobierno húngaro abrió sus puertas a los inversores extranjeros que quisieran elaborar y comercializar tokajs. Aparecieron inmediatamente cuatro firmas francesas, dos británicas y la española Vega Sicilia, que por cierto se movió con bastante habilidad y se quedó con Oremus, prácticamente la mejor bodega de la zona.
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