Bodegas del Palacio de Fefiñanes

Desde su origen el Palacio de Fefiñanes se vincula con la elaboración de vino. Una cultura que ha ido sedimentando el conocimiento del proceso vinícola a través de generaciones familiares. Pioneros en la elaboración y comercialización de una variedad singular, la expresiva uva Albariño del fértil Valle del Salnés, a la que la bodega dedica todos sus esfuerzos.

Bodegas del Palacio de Fefiñanes es una empresa familiar que, desde los primeros años del siglo XX, elabora algunos de los más prestigiosos vinos de Rías Baixas, con la variedad Albariño como estandarte.

La bodega está instalada en el Palacio de Fefiñanes, construido entre los siglos XVI y principios del XVII. Es un precioso edificio renacentista, con clara influencia de la arquitectura italiana de la época, declarado Bien de Interés Cultural en categoría de Monumento, máximo nivel de protección patrimonial en España.
Construido como residencia familiar de los señores de Fefiñanes, fue sede de señorío jurisdiccional. Ligado posteriormente a algunas de las familias más relevantes de la nobleza gallega, como los Figueroa, Sarmiento, Ozores o Sotomayor, sus fachadas están jalonadas de hermosos escudos heráldicos.

A principios del siglo XX la elaboración de vino, presente en todas las casas rurales gallegas para consumo doméstico, se transformó en actividad comercial, siendo, por tanto, la primera bodega de Galicia en comercializar un vino albariño con marca y etiqueta. En 1928 se diseñó y registró en el Registro Español de Patentes y Marcas la marca y etiqueta de “Albariño de Fefiñanes”, con un precioso diseño de Enrique Mayer, platero, azabachero, y grabador compostelano. El acierto en el diseño lo demuestra su vigencia actual.

Hoy día, actualizadas sus instalaciones para adaptarlas a los actuales métodos de elaboración, Fefiñanes sigue a la vanguardia de los vinos de calidad de Galicia. Apoyados en un pequeño viñedo de cepas centenarias encerrado entre los muros de la propiedad, y con el soporte de un puñado de pequeños viticultores cambadeses, muchos de ellos antiguos foreros del palacio, la capacidad instalada supera las 150.000 botellas.