La idea nació de  una discusión que se mantuvo con un maestro destilador después del éxito del vodka ahumado al roble inglés. Se quería un producto diferente, que no fuera una copia, puesto que se esta constantemente experimentando. Esta vez lo consiguieron, su vodka de mermelada ha sido tan popular, que Williams Chase lo han convertido en parte de su gama.

La dificultad en este caso, era lograr infusionar el sabor de la mermelada en el vodka. Para conseguirlo se tuvo que macerar una Mermelada natural deliciosa e intensa en el fantástico y suave vodka de patata durante 24 horas, para después destilar el resultado usando un pequeño alambique artesanal de cobre. Los vapores se han hecho pasar por la caja de aromas, cargada con pieles de naranjas de Sevilla que han aportado color y aceites esenciales de naranja. Así que no se ha utilizado ni un solo colorante o saborizante artificial.

El resultado final es un vodka con notas doradas. Nariz intensa a naranja natural, con notas acidas y un paladar agridulce, sabroso, que lleva a un suave y largo final.
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BODEGA